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  • Rabbi Skorka

En búsqueda de la pureza

Yom Kippur 5783 / 2022


En el capítulo 16 de Levítico se describen los rituales que debía realizar el Sumo sacerdote en el día de Kipur a fin de alcanzar el perdón de Dios por las trasgresiones cometidas tal como lo define el versículo que resume la esencia de este peculiar día (16:30): “Pues en este día (mediante los rituales oficiados y el arrepentimiento) les serán expiados todos vuestros errores, para purificarlos, delante de Dios habréis de purificaros”


Del versículo citado resulta que al cometer un error o una trasgresión la persona se impurifica y que se logra un estado de pureza mediante un ritual de sacrificios y ofrendas que acompañan a un sentimiento de arrepentimiento y contrición. En el caso de daños causados a un prójimo previamente se le debe resarcir el perjuicio cometido.


Pero ¿qué es la impureza? Jacob Milgrom (The Rationale for Biblical Impurity, Janes 22 (1993), p. 107-111) explica que el sentido de impureza en la Biblia refiere a todo aquello asociado a la muerte y la pureza a todo lo relacionado con la vida. La muerte, a su vez, refiere a la trasgresión de las normas y preceptos de Dios. Milgrom afirma que “Los términos tumah y kedushah, impureza y santidad bíblicas, son opuestos semánticos. Y dado que la quintaesencia y fuente de kedushah reside en Dios, es imperativo que Israel controle la aparición de impurezas para que no afecten el reino del Dios santo”


La Biblia asocia al crimen, la inequidad, las aberraciones sexuales y la idolatría con la impurificación de la tierra en la que se habita (Números 35:34; Levítico 18:28; Ezequiel 36:17-18). Tales conductas distorsionan la realidad creada por Dios con pureza a fin que el ser humano la desarrolle aumentando la misma mediante sus acciones. Los sabios del Talmud (b. Berachot 60b) enseñaron que al despertar del sueño, entre las oraciones que se deben decir hay una que comienza con la afirmación: Dios, el alma que me has dado es pura. Y el salmista (51:12) le ruega a Dios: Crea Dios un corazón puro en mí y un espíritu de rectitud renueva en mi ser.


La pureza es la huella que deja el acto de amor, de caridad. El abrazo sincero y la amistad auténtica.


Yom Kipur. Por otra parte, es el día en el que se rememora el retorno de Moisés del monte Sinaí con la segundas tablas de la ley y el perdón de Dios para con Israel por haber adorado un becerro de oro (b. Taanit 30b; Tanchuma [Buber] Vayiera 16)), es el día en el que Dios le da una nueva oportunidad al pueblo de Israel. Es el momento que congrega a todo el pueblo judío en búsqueda de la pureza, sabiendo que siempre Dios se halla dispuesto a perdonar.


Es con una conducta de pureza y santidad que se construye la relación entre el individuo y el Dios de la Biblia. En Levítico 19:2 se lee el mandato del Creador al pueblo de Israel: Santos sean pues Santo soy Yo, el Señor vuestro Dios. Los exégetas enseñan que el precepto refiere a la conducta de corrección que debe adoptarse, pues mediante ella se alcanza un nivel espiritual de santidad.


Las múltiples sociedades del presente manifiestan conductas que revelan un gran malestar existencial. La necesidad de escapar de la vida hacia realidades extrañas mediante el alcohol y las drogas, la pérdida de los valores que el hombre del pasado consideraba dignificantes, el desenfrenado apetito por la obtención de bienes, son algunas de las conductas que afectan especialmente a los jóvenes de nuestro tiempo. La disolución de la institución familiar, la violencia de género, el menosprecio por la vida del prójimo y la de uno mismo es un síntoma de vacío existencial que afecta a muchos. Es el reflejo de una vida sin santidad ni pureza en el léxico bíblico .


Ezequiel (36:25-26) le profetiza al pueblo diciendo que Dios ha de verter aguas puras y los purificará de todas sus impurezas e idolatrías. Y le dará un corazón nuevo y un espíritu nuevo ha de poner en ellos, sacará el corazón de piedra de sus cuerpos y colocará uno de carne. Tal vez estas palabras se hallaban en la mente de Jesús cuando afirmó (Mateo 5:8): “Bienaventurados los de corazón puro, porque ellos verán a Dios.


De acuerdo a Levítico 25:10, en el día de Kipur se hacía sonar el shofar –el cuerno de carnero- declarando la libertad de aquellos que se hallaban en estado de esclavitud y los que debieron arrendar sus tierras vuelven a ellas. La libertad de todos, la equidad, el derecho a vivir con dignidad son expresiones del sentido de pureza que alcanzaron dimensiones superlativas en la Europa del siglo XVIII que tuvo su gran influencia en los movimientos emancipadores de América. Uno de los símbolos más relevantes de los valores democráticos que cimentaron el desarrollo de los Estados Unidos la Campana de la Libertad en la cual se halla grabada el referido versículo. De lo cual se puede apreciar la relación íntima que existe en la concepción bíblica entre pureza y el respeto por la dignidad del individuo.


Al finalizar el día de Kipur es tradición en todos los templos concluir las oraciones con el toque de shofar, en recuerdo al sonido que se emitía durante los jubileos declarando la libertad de todos los habitantes, de acuerdo a una de las posibles interpretaciones. Es para recordar que una nueva posibilidad se abre en el comienzo del año para ir en búsqueda de la pureza.


Ketivah Vajatimah Tovah!


Abraham Skorka

Georgetown University, Washington, DC